jueves, 3 de mayo de 2012

Un buen Laboratorio

Cualquier que desee alquimiar ha de procurarse de un buen Laboratorio. Este lugar, indispensable, es donde se practica el Arte, desde el comienzo hasta el fin de la Gran Obra. Pero en esta Ciencia tan sutil uno debe estar atento a muchas cosas.

Sobraría ahora ponerme a explicar los matraces o crisoles que debe tener un Laboratorio de Alquimia. Cualquier persona con un poco de astucia podrá encontrar los instrumentos necesarios para llevar a cabo su Vía; sin embargo, me gustaría hablar de las características a nivel Filosófico que debe poseer este espacio. Como pretendo dar unas directrices, y no una receta, lo que cuente aquí debe tomarse como una visión general del asunto, y no como un plano.

El mejor autor que he encontrado para apoyarme en esta exégesis es uno contemporáneo, que tiene (tristemente) muy poquitos escritos publicados. Por suerte, aún existen buenos autores en nuestros tiempos. Se trata de Ignaci R. de Cardona, pseudónimo con el que firma un tratadito llamado Pequeño Tratado Práctico sobre el Arte de la Alquimia, que se puede descargar del blog del señor Santiago Jubany, pinchando aquí, y del que recomiendo su completa y atenta lectura. Cito textualmente el fragmento que en su día me resultó perfectamente revelador relativo a este asunto:
Habrá luz y oscuridad en tu Laboratorio, habrá aire, agua, tierra y fuego, y será húmedo en un lugar, seco en otro, caliente en un tercero y frío en tu rincón más oscuro, donde orarás para encontrar calor.
Cuando leí estas palabras quedé maravillado con la sencillez con la que Ignaci confirmaba mis teorías, que gracias a otros Hermano del Arte se ordenaban en mi cabeza.

En efecto, en el Laboratorio alquímico deben estar presentes los Cuatro Elementos, los Tres Principios y las Dos Dualidades. Deben estar enfrentados, según sus cualidades; pero no de una forma violenta y grosera, sino sutil y grácil. Su oposición debe producir el Fuego que de comienzo a la Obra. Debe también dar la Materia, debe Pudrirla, Revivirla y Madurarla. La Oposición opera el Solve et Coagula, pues a través de esta se manifiesta el Espíritu Universal en su más absoluta sencillez. Esta Disposición es la Llave que abre los Misterios, es la clave para poder destilar, circular y calcinar según los Sabios y no según los sofistas.

Por supuesto, no solo debe haber oposición a nivel físico en el Laboratorio. El Laboratorio es un término que se amplía al mismo Athanor, donde estas Oposiciones deben estar presentes, y como bien sabemos, al mismo Huevo Filosófico. También es un Laboratorio el mismo Cielo, donde cada año se crea y se destruye el Athanor Cósmico, que contempla como Matraz a la misma Tierra, donde en primavera brota la Vida. Lo mismo ocurre con la galaxia, ¿o acaso no dicen los filósofos que el Espíritu es una deyección de la Estrella Polar? Y por supuesto, dentro de nosotros mismos deben coexistir esas fuerzas distintas, pero afines y complementarias.

Sobre el como esta Oposición hacer manifestar el Spiritus Mundi, mucho se podría decir, pero no me corresponde a mí esta tarea, sino a cada buscador sincero. Ariadna ha tejido su tela, así que cada uno debe, pues, adentrarse en el Laberinto e intentar descubrir las cosas por sí mismo. Las herramientas de las que disponemos son nuestro corazón y nuestra sinceridad para con nosotros mismos, nuestro sencillo desea de conocer a la Naturaleza. Sobran, a estas alturas, libros y enseñanzas. Cualquiera que posea estos instrumentos, tarde o temprano, alcanzará su meta.

Por todas estas razones, no he de ser yo quien de un plano de como debe cada uno construir su Laboratorio. Pueden hacer falta, o no, retortas y crisoles. Quizás sean necesarios diversos fuegos, siempre que no falte el Fuego Secreto. O se puede partir de la marcasita, del cinabrio, de la estibina, del rocío, del agua del mar, de la miel, de las cenizas del roble, o de ninguna de estas materias. Estas cuestiones no son para nada importantes: lo principal es que cada uno encuentre su Vía, que recorra su camino de forma individual, pero siempre de manera Universal.

1 comentario:

  1. Al seguir el relato de este artículo, uno se da cuenta que la persona que lo escribió no lo copió de texto alguno, sino que simplemente lo relató en base a su experiencia y práctica en la Gran Obra.

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