viernes, 10 de febrero de 2012

Paradojas alquímicas


A nadie se le puede escapar que los alquimistas se debaten en una continua paradoja vital. Por ello, voy a intentar esclarecer un poco algunas de las operaciones que se llevan a cabo en un Atanor.

Unas de las cosas que hacen los alquimistas es quemar con un fuego que no quema. A principio esto suena extraño, pero si aclaramos que los alquimistas nombran a las cosas por sus cualidades podemos comprenderlo. El fuego calcina, es su propiedad. Si queremos sublimar una sal, no hay más remedio que calcinarla, hasta que se eleve lo puro, sobre lo grosero, a fin de purificarlo. Pero Nuestro Fuego no es el común, sino que es un Fuego frío, dulce, penetrante, más sencillo que el mismo fuego vulgar. Igualmente, calcina la Tierra, pero de una manera filosófica.

Una vez el alquimista ha calcinado la Tierra, y por ende la ha sublimado, ya puede emplear este producto, que es el Mercurio, para disolver. Comunmente, solemos disolver con agua vulgar, pero los alquimistas disuelven con un Agua Seca, a la manera de los Sabios. Por ello, cuando el aspirante desea disolver algo, lo debe hacer en ese agua que no moja, y por tanto la disolución que obtenga no será una cosa sofística.

Y he aquí estas dos grandes y paradójicas claves: quemar con un fuego que no quema y disolver con un agua que no moja. Quien quiera ampliar un poco el tema, le recomiendo que lea los tratados de (pseudo)Arnau de Vilanova, quien explica ampliamente estos términos.

2 comentarios:

  1. Esta entrada me ha hecho pensar que hace honor al nombre del blog! ^_^

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  2. Eso siempre que se pueda Vesta. ¡Que no sea por honor!

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