miércoles, 29 de febrero de 2012

Cómo reconocer a un soplador

Se llama "soplador" a toda persona denominada alquimista sin serlo. La palabra en sí viene por aquellos que o bien soplan demasiado fuerte, avivando mucho el fuego y quemando lo que no deben, o bien demasiado poco, dejando que se extinga, y perdiendo pues la Obra.

Primero están los sopladores meramente ingenuos. Estos se llaman a sí mismos alquimistas y luego de alquimia, poco o nada, aunque no obran con maldad, sino con ignorancia. Son un poco como niños inocentes.

Luego están los sopladores maléficos, que saben que no saben nada, pero intentan por alguna oscura razón hacer ver que saben. Sus motivos pueden ser egocéntricos, idólatras, de lucro, etc., diversos pero siempre destructivos.
Ambos tipos son muy peligrosos, pues pueden arrastrar a cualquier neófito a su cubil de ignorancia. Por ello, voy a dar algunas directrices para poder diferenciarlos:
  1. Hablan más de la cuenta. Un alquimista no es un predicador, no debe ir contando secretos demasiado terribles por ahí, ni confiándoselos al primero que pase.
  2. Es un vendedor de recetas. Para la alquimia no hay recetas. Los tiros van por otro lado.
  3. Mucho orar y poco laborar, o mucho laborar y poco orar. La inexistencia de alguna de estas dos formas de estudio avoca al fracaso. Evitad a quienes aboguen por una alquimia "unilateral" en alguno de estos sentidos.
  4. Intentan demostrar continuamente que saben. A un alquimista le da igual si le crees o no, al soplador, en cambio, se empeña en intentar demostrártelo cada vez que puede.
  5. Su filosofía o sistema lógico es débil. La incosistencia es una de la claves que descubren al buen soplador. Esto es debido a que no han forjado un ideario lo suficientemente sólido como para resistir un análisis crítico mínimamente decente.
  6. Son vagos en conceptos, una vez se profundiza en el tema. Que si fundir estibina con hierro, que si con tártaro y nitro sale la estrella, que si es el Espíritu Universal fijado, que si se amalgama con tal o con tal, que si esto, que si lo otro... pero, ¿y luego qué? ¡Ah! ¡Luego es que no está muy claro!
  7. "Revelan" solo una parte de sus secretos. Si por ejemplo ya te ha explicado algo tan terrible y importante, por ejemploo, cómo obtener el Alkhaest, ¿qué más le da explicarte cómo terminar la Obra? Total, ya han abierto la veda. La realidad es que no lo saben ni ellos, y es mejor decir que es secreto a quedar como un ignorante.
  8. Sus ideas contradicen los textos más básicos y antiguos de la alquimia. Al soplador le da igual si le da una patada a la Tabla Esmeralda o si contradice al Pitágoras de la Turba. Es él quien inventa la alquimia, la hace a su medida, a su triste imagen y semejanza.
  9. Intenta atraparte, ya sea para venderte cursos, libros, conferencias o simplemente seas partícipe de sus perversas ideas y formes partes de sus acólitos. Algunos tan solo quieren sentirse el tuerto del país de los ciegos.
  10. En realidad, no saben nada de nada, y ellos lo saben, bien conscientemente, o bien inconscientemente. Pero su ignorancia les delata, tarde o temprano, con desolada tristeza para aquellos que prestan oído a sus necias palabras, con peor o mejor fortuna.
Y bien, ahora que los sabéis disinguir, ¡cuidado ahí fuera!

2 comentarios:

  1. Una muy buena y acertada síntesis, has hecho de las características que tiene un soplador.

    Te lo agradece...
    un soplador

    ResponderEliminar
  2. Hola Octavio,

    pues yo no creo que cumplas ni uno de los requisitos para ser soplador.

    Un saludo.

    ResponderEliminar