miércoles, 2 de noviembre de 2011

De Espadas y Atanores

En este grabado podemos observar a Paracelso, gran maestro donde los halla, que se apoya, quizás por cuestiones de su edad, en una espada, a modo de bastón.

No deja de impresionar el curioso artefacto ortopédico que usa. ¿Porqué no usar mejor un bastón o un cayado? ¿A qué viene una espada? No podría ser peor instrumento para un cojo; lo único que puede ocasionar es un accidente y un terrible corte. Además, ¿para qué cargarse así una espada, que acabará sin filo ni punta?

Dede luego, estos argumentos hacen que prestemos un poco más de atención al dibujo, pues es obvio que Paracelso no cogió la espada por azar. Si nos fijamos bien, la empuñadura de la espada en forma de cruz, rematada en una esfera (no puedo decir si de cristal o de metal) que tiene escrita una palabara: AZOTH.

El que esté versado en literatura alquímica, sabrá que el Azoth no es otra cosa que el Mercurio, es decir, el Alkhaest, o Disolvente Universal, principio de vida y muerte de todas las cosas sublunares. Sabemos que el Mercurio se destilas en el Atanor, u hornillo filosófico, según el Arte, de una forma que no incluye fuegos, ni resistencias ni calor. El calor del Atanor es prendido por el Sol Negro, concepto que intentaré explicar en otro artículo. Entonces, ¿qué sentido tiene llevar al Azoth dentro de una esfera en una espada?

Quizás sea porque la espada representa otra cosa. La espada no deja de ser un instrumento, para la lucha o para la defensa, una forma de ampliar nuestro brazo en el caso de necesitarlo. Si carecemos de espada, no podremos cortar nada solo por nuestras manos. Si Moisés no hubiese tenido aquel bastón no hubiese podido romper la roca del desieto, de donde manó agua.

La espada es el Atanor, el medio que tiene el artista para alcanzar el Cielo. No puede coger el Spiritus Mundi con sus manos, pero sí que puede atraerlo a su esferita en el extremo de la empuñadura de su espada.

Si recordamos la segunda lámina del Mutus Liber, podemos ver multitud de cosas curiosas en esta. En la primera mitad, un Sol preside una escena en la que unos ángeles bajan una gota de que incluye a Neptuno, en representación del Mercurio Doble, padre del Sol y la Luna, o del Oro y el Mercurio.

En la mitad inferior, nuestros dos célebres artistas se maravillan ante lo que ocurre en el Atanor. En una estancia cerrada, o sea, claramente dentro de una casa (por lo que indica que no hace falta hacerlo en el exterior) sin ventanas, estos dos observan lo que ocurre dentro de su hornillo. El capirote de este atrae el mercurio, y lo cuela, lo destila filosóficamente, hacia una redoma herméticamente cerrada, que parece no contener nada, que parece ser calentada dulcemente con una lamparilla con un pequeño fuego. ¿Qué está ocurriendo aquí, porqué tan extaña disposición, porqué se postran ante un horno y una redoma vacía?

Aquí lo dejamos, que nuestras meditaciones, revelaciones internas, lecturas y laboramientos hagan el resto.

3 comentarios:

  1. Quizás la espada sea el fuego secreto, y la esfera con la cruz (de la espada) debajo represente al signo de Venus, Afrodita, como sujeto mineral de realización alquímica. Si damos vuelta el símbolo (con la cruz arriba) nos muestra la Bola crucífera como representación del Caos Primordial.

    Resumen: Pongo mis manos en la obra de la fijación del Mercurio como parte del proceso para la obtención de la Piedra.

    Lo otro: Como es arriba es abajo.

    Gracias artespada por ponernos a pensa

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  2. El Motus Liber siempre sugiriendo y sugiriendo, es muy enriquecedora esta imagen, al igual que todas las demas.

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  3. Al Mutus Liber se le puede sacar siempre mucho partido. Jamás un libro con tan pocas letras generó semejantes ríos de tinta...

    Y Octavio, lo que dices de Venus es muy sugerente, pues si Venus debe ser el Imán o principio Atrayente, Martes debe ser el Hierro o lo Atraído.

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