lunes, 24 de octubre de 2011

Espíritu de Cal

El Arte de la Destilación, publicado en Londres en 1650 por un tal John French, es un librillo que recopila diversas recetas del Arte Espagírico. Hay algunas que no tienen desperdicio, como esta que indica la preparación del espíritu de cal, con vistas a obtener un disolvente capaz de pudrir el oro. Paso a traducirla, algo libremente:

Espíritu de Cal Viva, que se hace así
Toma tanta cal viva como quieras. Redúcela a un polvo sutil. Embébela con espíritu de vino muy rectificado (que debe estar libre de toda flema, sino tu labor será en vano) tanto como pueda imbibir. Extrae el espíritu de vino por destilación con un fuego suave, cohóbalo ocho o diez veces, hasta que la virtud ígnea de la cal sea fortificada. Toma de esta cal levigada diez onzas, sal pura de tártaro una onza, las heces del tártaro después de haber sido extraída su sal once onzas. Mezcla bien todo y ponlo en una retorta de vidrio sellada. Observa que dos de las tres partes estén vacías, destilalos en dos matraces receptores, la flema por un lado, y el espíritu en el otro, que deberá deber un poco de espíritu de vino rectificado en el que recibir el espíritu.
Si quieres separar el espíritu de vino, métele fuego, y el espíritu de vino arderá, dejando tras de sí el espíritu de cal, que es una especie de espíritu fijo.
Este es un gran secreto para acabar con las piedras de la vejiga y la cura de la gota.

El procedimiento está bastante claro. Para quien lo quiera reproducir, aclarar que en vez de retorta se puede usar un matraz pequeño con un tubo de vidrio ancho, que en vez de las heces de quemar tártaro se puede emplear el mismo peso de sal de tártaro (carbonato potásico, extraído espagíricamente de las cenizas de plantas), que el espíritu de vino debe estar muy rectificado, y que la cal viva, mejor que sea la nautural, la que se usa para encalar, bien molida y un poco calcinada para poder eliminar el agua que pueda tener. El agua es el auténtico enemido de esta operación.

Sobre las propiedades de este espíritu, espero hablar en otro momento.

2 comentarios:

  1. Una de las cosas que tengo en la lista de pendientes. La recetilla es casi igual a la de Basilio Valentín en el quinto libro de su Testamento. Confieso que el tercer ingrediente como Basilio lo menciona me confundió un poco ("lo que queda después que extrajiste la sal de la ceniza de sarmiento"), ya que parece aludir al caput insoluble, que es mayormente sílice y calcio con trazas de sales metálicas.

    ResponderEliminar
  2. Sí, el libro que cito es una recopilación de otros textos. Tanto Basilio como Paracelso creo haber leído que la describen también.

    ResponderEliminar