viernes, 16 de septiembre de 2011

Obra Fenix

Presento un pequeño texto del siglo XVI-XVII extraído de La Alquimia en España del autor Jose Ramón Fernández de Luanco. Escrito muy curioso, pues relaciona directamente a la alquimia con la astrología, sin tapujos.

OBRA FÉNIX

Debes saber que primeramente has de tomar una libra de mercurio, cerciorándote antes de los astrólogos en que mes del año el planeta mercurio es mejor y da de si mejor influencia, y en el dicho mes cuál de sus miércoles es mejor, y en el primer miercoles de dicho mes que signo concurre mejor con él, y sabido esto, en la hora en que convienen el planeta mercurio y el signo, toma el dicho azogue y sublímalo con sal muy pura y muy blanca por dos veces, y esta sal ha de ser preparada, y cuando el azogue se haya sublimado, toma una libra justa y aquella resérvala bien, guardándola con todo cuidado del polvo y de el aire, Y después toma otra libra de azogue crudo el miércoles siguiente, a la misma hora que reina el planeta mercurio con el signo de aquel día y lávalo bien con vinagre y sal común y con agraz de uvas ágrias y bien lavado y colado por piel de liebre amalgamaras aquel con una onza de plata fina de copela: pero si es pronto, haz que esta decendrada se haga el lunes, en el mejor mes y día del año que la luna y el signo que concurre con ella da mejor y más virtuosa y dulce influencia, para que los dichos metales tomen de sus planetas y de los signos que con ellos concurren amable influencia para la dicha obra de la ciencia y la sabiduría, Y una vez hecha la dicha amalgama, la dividiras en siete partes en siete botellitas el tercer miércoles después de la hora de mercurio y signo, así como queda dicho; y las dichas botellitas las taparas bien y las conservarás hasta el miércoles siguiente a la hora de mercurio y signo de aquel día; así como está dicho, toma el mercurio ya rubificado según está la botella y dale a beber una de las siete botellitas y ponla en seguida entonces a fuego lento y suave y el mercurio subirá y la luna quedará en el fondo, hágase esto durate un día natural, y después saca la botella del fuego y rompelá en un lebrillo barnizado y saca todo lo que haya en ella y lo molerás sobre una buena losa de marmol en seguida sin levantar mano y dale al dicho mercurio rubificado la otra botellita de la amalgama, moliendo y embebiendo aquella y en seguida vuélvela al fuego como a la primera y sublímalo todo, y así lo debes hacer con todas las otras botellitas hasta que se hayan realizado las siete operaciones en siete dias; y cumplidas que sean todas las siete operaciones en siete días, si ves que todavía sube el mercurio tómalo y haras otras siete operaciones y mientras que suba vuelve a molerlo con lo de abajo otros siete días hasta que veas que todo permanece debajo y que no sube, y serán catorce días entre todos, y entonces verás que la obra está acabada; y si por ventura aún subiese el mercurio después de los catorce días, vuélvelo a moler y a cocer, así como dicho es, hasta que veas que no sube nada de mercurio, y lavado tendrás verdadera señal de que la obra ha llegado a la debida perfección, la cual sabrás hijo mio, que será polvo sutil o aceite casi en el fondo de la botella y si es polvo tomarás de el tanto como un garbanzo preparando la venus purificada que purgarás de esta manera:

Toma el cobre y ponlo en crisol de platero al fuego el día viernes a la hora que mercurio reina con el signo que corre con ella y purificado que sea, tápalo preservándolo del aire para que no sufra alteración por alguna vía, y cuando quieras obrar con el dicho polvo ponlo al fuego dentro de un crisol de platero y antes que lo pongas has de saber lo que pones en él para que el polvo convenga con dicho peso de cobre, y cuando esté fundido, échale encima dicho polvo mezclándolo todo con una varilla de hierro bien templada, tanto como pueda hacerse, y entonces, si dicho polvo conviene con el peso del cobre será luna finísima, esto es, plata, la cual podrás vender con toda seguridad, y así será acabada la obra de la ciencia y la sabiduría; y echo esto, tomarás tu plata y al batirás haciendo de ella rieles, y si ves que se extiende bien, así como si fuese plata fina de cendrada, es la obra perfecta, y si se quiebra el riel y no se quiere extender, es que se ha puesto mucho cobre en el crisol y poco polvo, tomarás toda la pasta del cobre y vuélvela al crisol, y cuando esté fundida échale más polvo de manera que llege el riel a extenderse bien cuando se vata con el amarilllo:esto es lo que dice Salomón: Stam diferensias birgultorum (sic).

Y puedes, hijo mio, obrar en esto de esta manera, que tomes diez o doce cuartos de peso de cobre, ponle medio cuarto de polvo o un cuarto según sea la perfección de dicho polvo, y si en este peso convienen el polvo y el dicho cobre puedes multiplicar en mayor cantidad los metales y hacer mayor masa de plata, tan grande como quieras, En esto, hijo mío has menester gran práctica y saber; por esto no sin gran motivo decía Salomón: Ut siam diferensias birgularum (sic) porque ¿de que serviría tener el polvo sobredicho si no supieses hacerlo convenir con el cobre transmutándolo en plata? Ciertamente que en valde habrías trabajado, perdiendo el tiempo y los dineros.

No te maravilles, hijo mío, de como puede tan poco polvo multiplicar y hacer tanta plata, porque en esto consiste su gran perfección, y compáralo con la levadura, como si uno por sí mismo hace un lebrillo de pasta buena y fina para hacer pan bueno y sazonado, has de saber del dicho polvo que un poco convierte enteramente en plata una cantidad de cobre, Empero si vieses que en la botellita no hay polvo sino aceite, sácalo al aire durante la noche, y se congelará, y con él podrás hacer la obra arriba dicha con el polvo y el cobre de igual manera.

Y si quieres hacer sol, esto es, oro, toma la libra de mercurio sublimado, así como se ha dicho atrás, y toma otra libra de mercurio crudo y lavado de la manera que antes te he enseñado, y colado y aparejado del todo en los días y en la hora ya dichos, así cuando prepares para hacer plata prepara alguna libra más, que tanto importa, después toma una onza de oro muy fino, el más fino que puedas tener, y mira por la astrología en que mes del año tiene el sol mejor, más suave y más amable influencia, así como el día y la hora de dicho mes en que es amable y dulce, con tal que no sea domingo, porque sería pecado trabajar de manos, y lo mezclarás con el azogue lavado con tu agraz, así como se te ha dicho arriba, y harás todas las particiones en botellitas, según ya te he indicado, y entonces prosigue haciendo esta obra del oro así como antes te he dicho de la plata, y así harás oro fino muy perfecto: que alcanzará una infinidad de color; y después, cuando quieras hacer rieles, haz como arriba queda dicho para el polvo del cobre, pero has de saber también, hijo mío, un gran secreto, el cual saben muy pocos; que tanto podrías cocer la luna con la medicina sobredicha que llegaría a la dignidad imperial, esto es, a perfección y excelencia de oro fino, respondiendo a todo juicio y prueba que pueda hacerse, según yo lo he visto por experiencia.

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