viernes, 15 de julio de 2011

Un micro-alambique (aún más básico)

Buscando la máxima sencillez posible en mi aparataje de laboratorio, concebí el siguiente alambique, muy pequeño y que requiere un calor moderadísimo. Es excelente para destilar espíritus que sean muy volátiles, o para aceites que sean delicados. Su capacidad es pequeña, y su refrigeración ineficiente, pero es justo lo necesario para según qué trabajos.

Procedo pues a describirlo por si alguien quisiera reproducirlo para sí mismo. Consta de un matraz de destilación de 100 ml. a modo de cucúrbita, de un matraz redondo de fondo plano de 500 ml. que cumple las funciones de rematero, un tapón pequeño para el matraz de destilación, un tapón grande y con un agujero en medio para unir a los dos matraces, un soporte de laboratorio, dos pinzas y dos nueces dobles. Como fuente de calor, en estas fotos muestro una lamparilla de alcohol, pero esto no es decisivo, aunque al caso me viene perfecto.

Las fotografías hablan por sí solas; creo que huelgan las explicaciones relativas al montaje. Tan solo indicar un par de puntos, importantes para que nada salga volando por los aires:
Detalle del agujero del rematero

  • No es necesario apretar muy fuerte las pinzas.
  • La llama, si no se dispone de rejilla para distribuir el calor, debe ser pequeña y lo más pegada posible al matraz, para que se distrubuya sobre su superficie.
  • El rematero debe tener un agujerito hecho, a modo de respirador, para que la presión no lo haga reventar.




  
Una vista general


 Por supuesto, ni que decir tiene que uno puede adaptar esto mismo a sus necesidades, por ejemplo, usando otros tamaños de matraces. Tan solo tener en cuenta que dada la sencillez del alambique, la refrigeración no es muy eficiente. ¡Feliz trabajo!

3 comentarios:

  1. Muy ingenioso el tren de destilación, te felicito realmente por la sencillez con que lo has ingeniado, soluciona varios problemas por los que he pasado.

    saludos
    yorugua

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  2. Me alegra verte por aquí Yorugua. Así es, a veces lo sencillo es lo más útil. Para concebir el invento, me basé en los dibujos de los alambiques en tratados griegos y latinos muy tempranos.

    Un saludo.

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  3. Hola Artefuego:

    Sí, lo más sencillo es lo más útil, pero cómo cuesta llegar a lo más sencillo...A mi por ejemplo me pasa que siempre empiezo por lo más difícil e intrincado, para luego ir yendo a lo más sencillo. Te cuento que he sacado apuntes de tu tren de destilación y hoy mismo ya puse en práctica algo muy parecido, por lo elemental. Bueno te vuelvo a felicitar por la página que está muy completa y llamativa, y entradora, pues invita a recorrerla.

    un abrazo hermano
    yorugua

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