viernes, 1 de julio de 2011

Dealbate Latonam et rumpite libros

¡Blanquea a Latona y rompe tus libros! Es un consejo de incalculable valor que nos da Michael Maier en su Atalanta Fugiens, una de las primeras obras interactivas de la historia (fue publicada en 1617), donde este compositor, médico y alquimista nos presenta cincuenta emblemas, con sus descripciones poéticas y cincuenta fugas compuestas ex profeso que las acompañan con originalidad.

 Hoy me estoy refiriendo al emblema número XI, donde un hombre lava a una mujer con mucha concentración, mientras otro deshoja unos libros con amargura en el rostro. La situación parece extraña, pero es un gran consejo que el aspirante a alquimista no debe desoir.


La mujer a la que lavan es Latona, es decir, la madre de Apolo y Diana, y se ve que sus hijos la rodean, agarrándole el vestido, por si queda alguna duda. Apolo, dios solar donde los halla, es el símbolo del oro, y la diosa Diana, asociada con la luna, es el de la plata. Oro y plata (filosóficos), azufre y mercurio, activo y pasivo, seco y húmedo, cálido y frío... mil nombres para llamar a lo mismo, los dos principios básicos de la Alquimia (aunque falta la Sal, filosófica claro), que provienen ambos de la misma madre, Latona, o el Latón, o el caos, o la fuente, o el sujeto mineral...

Pero, ¿por qué blanquearla? Porque el Caos Primigenio, aquello de donde todo procede, es de color negro, pues todas sus partes activas están mezcladas, y por lo tanto nada provechoso se puede sacar si no se blanquean, es decir, se separan, se disuelven, se abren. etc. Aun así, ¿por qué romper tus libros? Pues porque no se puede blanquear al latón leyendo, llega el momento en que el artista debe dejarse de tanto lege y de tanto relege y pasar al labora, pues de lo contrario no hallará el tesoro.

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