miércoles, 4 de mayo de 2011

Alegorías espagírico-alquímicas

Mucho se ha malinterpretado a los largo de los tiempos, aunque más comúnmente en la actualidad, sobre las materias que entran en juego en el transcurso de la Gran Obra. La confusión viene, básicamente, por que muchos estudiosos del Arte se olvidan de que en otros tiempos la ciencia química se definía con nombres espagíricos.

Este artículo tiene por objetivo recordar que los alquimistas siempre hablan de manera velada, y que es necesario saber leer entre líneas para poder atisbar la verdad oculta tras las alegorías.

Ejemplos de esta confusión hay  muchos. Por citar alguno, podríamos decir que hay alquimistas que hablan del cinabrio, el cuál conviene retrogradar, disolver, para poder trabajar con él. Muchos se toman esto al pie de la letra, y van a buscar precisamente cinabrio de la mina (como el que sale de Almadén, en España, muy apreciado por estos experimentadores cuasi-sopladores). Hay que entender, primero, que los alquimistas clásicos nunca dicen el nombre de la materia con palabras vulgares. Siempre se reservan el secreto, el hermetismo, empleando para ello alegorías y metáforas.

El cinabrio es la mena del mercurio (el metal), un mineral de color sangre de fórmula HgS, o sea, es una unión de mercurio (Hg) y azufre (S), además otras sustancias en menor cantidad. Los antiguos sabían esto, pues al destilar cinabrio, se obtiene mercurio y se sublime el azufre, pero los elementos vulgares, no los filosóficos, que es precisamente a los que se refería el supuesto alquimista que citaba al cinabrio.

Si recordamos que es la unión del Mercurio y el Azufre (alquímicos, no vulgares), llegamos a la conclusión que no es otra cosa que Mercurio de los Filósofos, es decir, ¡Cinabrio Filosófico! Que por otra parte, como expliqué en otro artículo, no es otra cosa que la Materia Prima de la Obra, que no Primera, no teniendo entonces sentido que el artista parta del cinabrio mineral para comenzar la Gran Obra en sí.

Pues he aquí donde muchos, como Kmala Jnana (Roger Caro) en su libro La Gran Obra Fotografiada arrastraron a muchos en sus locas expediciones pseudo alquímicas, pues el autor o bien mentía directamente como un bellaco, o bien daban una alegoría (aunque fotografiada) que los discípulos no supieron entender.

Por supuesto, eso no se limita al ejemplo del cinabrio. Existe toda una relación entre sustancias espagíricas y compuestos realmente filosóficos, como puede ser el Vitriolo, el Plomo, el Antimonio, la Esmeralda, la Plata, el Oro, etc., que tan solo se parecen en algunas propiedades más o menos superficiales, quedando la auténtica semejanza que permita descubrir a partir del nombre común a la sustancia filosófica a merced del esoterismo y de las adivinandas herméticas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario